viernes, 15 de junio de 2007

Visión 2030: ¿nuestro futuro?

«El porvenir de una nación democrática no es el resultado de la casualidad; es producto de la libertad, la unidad, el entendimiento, la inteligencia y la determinación de sus ciudadanos.»
Mensaje de la Visión 2030

Recientemente el Presidente Felipe Calderón dio a conocer la Visión 2030 como parte del Plan Nacional de Desarrollo. Desde que asumió la presidencia de la República se mencionaba dicha visión pero estaba en construcción. Hoy ya podemos bajar el documento de Internet (http://www.vision2030.gob.mx/) para consultar los resultados finales del México que queremos.

En él se detallan 28 metas a realizar para dicho año, mismas que están divididas en cinco temas principales: Estado de Derecho y Seguridad, Economía Competitiva y Generadora de Empleos, Igualdad de Oportunidades, Sustentabilidad Ambiental, y Democracia Efectiva y Política Exterior Responsable. Para procurar mayor objetividad al análisis de cada uno de los factores se recurre a los indicadores internacionales que muestran, por medio de sus propios estudios, una calificación para nuestro país. De esta forma, resulta más fácil ubicarnos en el momento que estamos y saber con precisión lo que deseamos.

Bajo esta misma lógica se elaboró este documento. Por un lado se aplaude el esfuerzo por comprender la situación del país desde una perspectiva más realista que idealista. Desgraciadamente, muchos pensarán que estos esfuerzos se realizan siempre al inicio de cada sexenio y cuyos resultados nunca logramos percibir. Semejante duda sería razonable. “Allí viene el lobo. ¿Cuándo viene el lobo?” La farsa ya no forma parte del consciente colectivo. Hemos aprendido a dejar de tomar “atole con el dedo”. ¿Por qué creer que ahora sí será posible que se cumplan las metas trazadas?

Hoy vivimos en un régimen democrático. Si bien estamos en transición y la consolidación de la democracia está por llegar, nuestras voces ya cuentan. Es decir, las decisiones del país ya no las toma el gobierno como agente único. El resto de los actores sociales también intervenimos en el desarrollo de la nación. Nuestra participación no solo suma, sino que resulta una bisagra que nos abrirá las puertas hacia el propio desarrollo. El paternalismo ya no forma parte de la vida política de México. Hoy todos somos responsables.

Existen muchos mecanismos por medio de los cuales hacernos visibles. Desde los números telefónicos de los funcionarios públicos hasta sus cuentas de correo electrónico por medio de las cuales podemos hacer llegar nuestras demandas. La Internet es una herramienta muy valiosa para ubicar al funcionario que requerimos para determinada situación. En el Congreso no sólo se llevan a cabo iniciativas propuestas por los diputados y senadores; también los ciudadanos podemos hacerlo. En la LIX Legislatura menos de 25% de las iniciativas presentadas ante el Congreso provenían de los ciudadanos. Urge elevar el nivel de participación.

El tema no es creer o no creer, sino actuar. Hemos dado ya varios pasos hacia el fin democrático, uno de los cuales es ser conscientes de la situación en la que vivimos. Una vez despertada la consciencia es menester ejecutar. La transición democrática en nuestro país ha venido acompañada de instituciones que protegen nuestra voz. Pero no solo la protegen; además alientan a utilizarla. Exigir racionalmente nuestras demandas es un derecho que ya no nos pueden quitar. Lo que nos compete es extirpar la apatía para participar activamente en la vida política del país. Esto no sólo es deseable, sino conveniente.

La Visión 2030 es sólo un pretexto de lo que —con base en una consulta ciudadana—podemos aspirar los mexicanos. No hay fórmulas, no hay cómos, sólo qués y dóndes. Dicho de otro modo, se nos muestra el inicio, la realidad de México hoy y una proyección del lugar donde queremos estar en el año 2030. ¿Cómo conseguirlo? Es una respuesta que depende más de cada uno de nosotros que de una autoridad estatal.

Roberto Rivadeneyra[1]
[1] Investigador del área de Entorno Político y Social del IPADE.

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